
La mala costumbre de festejar con cohetones no solo genera sustos en nuestros niños pequeños sino también en nuestras mascotas, y peor aún en los animales de la calle.
Los perros, por ejemplo, tienen un oído mucho más desarrollado que los humanos, lo cual los hace sentir diez veces más la intensidad de un sonido. Entonces la detonación de un cohetón para ellos es percibido como el estallido de una dinamita.
Algunos animales de la calle, como los pajaritos y los perros callejeros, son los que quizá más sufren pues viven en las calles y están expuestos a estas detonaciones. Además, hay que tener en cuenta que se trata de animalitos sin casa y hambrientos, que siempre están en la búsqueda de restos de comida.
Al escarbar basura muchos tragan -sin querer- estos cohetones, lo que les genera serios problemas en el aparato digestivo, y en ocasiones la muerte.
El peor error que cometemos las personas con nuestras mascotas es que tratamos de “humanizarlas”. Y no lo hacemos por maldad, al contrario, lo hacemos porque queremos compartir nuestras celebraciones y fechas especiales con nuestros animalitos. Pero, no es necesario.
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